Cuando la salida del closet tiene consecuencias trágicas, que con el correr del tiempo, no terminan siendo tan terribles.
La última película del director Italo/Turco Ferzan Ozpetek vuelve a abordar la temática gay, centrándose esta vez en las consecuencias que puede tener salir del closet en el seno de una tradicional familia italiana. “Mine Vaganti” ha sido precedida de un gran éxito de crítica y público, ya que plantea un tema bastante común, dos hermanos gay, de los que se espera se hagan cargo de la fábrica de pastas de la familia, además de asegurar la descendencia y la continuidad del apellido.
Uno confiesa abruptamente su homosexualidad durante una cena familiar/empresarial y es expulsado de la casa, de la empresa y de la ciudad. De eso no se habla, por más que todo el entorno lo comente y lo sepa. El segundo hijo no sabe ni como ni cuando podrá hacer su propia salida, algo que se le facilita cuando es visitado en la casa de sus padres por un grupo de amigos, que no hacen mucho por ocultar su orientación sexual. Finalmente, sale – pero de otro closet – el del estudiante que mientras los padres creían que estudiaba economía en Roma, había escrito una novela y pensaba dedicarse a las letras.
En ambos casos se juega la desilusión, la no obediencia al mandato. Paradójicamente, el padre tiene una amante, con el conocimiento de la madre, cuya misión es llevar adelante la casa y ser una buena esposa y madre.
Este modelo de familia, que puede pensarse como estereotipado, es el que aún impera en gran parte de nuestra sociedad. ¿Por qué es censurable tener un hijo gay y no lo es engañar abiertamente a la esposa? ¿Porqué se validan ciertas conductas impropias y se censuran otras?
Creo que no hay que dejar de poner el acento en la importancia de no atarse a los mandatos, de experimentar la libertad de poder elegir y ser consecuente con esa elección, tenga las consecuencias que tenga, después de todo, vida hay una sola.
La abuela, personaje central y ejemplar de la película le dice al protagonista en un momento: “Si uno siempre hace lo que los otros dicen, no vale la pena vivir.” Nada más cierto, porque la vida que se vive tras una máscara es una vida elegida por los otros, una vida falsa, que no lleva más que a una eterna frustración y búsqueda de situaciones en la que pueda satisfacerse algo de ese deseo ahogado.
¿Cuántos hombres se casan por un mandato, por la mirada de la sociedad, por el qué dirán? ¿Cuántos hombres sacrifican su verdadero deseo por no enfrentar al otro, llámese padre o madre? ¿Cuántos hombres se ven forzados a llevar una doble vida para encontrar un rayo de luz que les permita experimentar el verdadero placer, cuando una vida matrimonial impuesta termina sofocándolos?
Esta película habla de la valentía de asumir el propio deseo, de desafiar las convenciones, de ejercer la libertad de forma adulta, no se trata de desobedecer a papá y mamá, se trata de escucharse a uno mismo y de darse los permisos correspondientes. Salir del closet, está relacionado con conductas pro salud. Y la película es clara en su mensaje, hacia el final, coincidiendo con la muerte de la abuela, todos, figuras del pasado y del presente, se encuentran en un gran baile, el baile de la vida. Ese baile que a diario nos convoca a todos, solo hay que estar atento al ritmo, para poder disfrutarlo con plenitud.
Lic Luis Formaiano
