domingo, 25 de diciembre de 2011

ABRIGANDO ESPERANZAS

Otro año termina y uno nuevo dará comienzo, buena oportunidad para revisar actitudes, reflexionar sobre acciones y promover nuevas conductas.

Cada comienzo de año tiene algo de ritual, una renovación de energía y el compromiso, con uno mismo, de hacer algunas modificaciones sustanciales al estilo de vida.
También es el momento de expresar deseos o ponerse metas que se espera se cumplan durante el año que va a comenzar.
Muchos de esos deseos pasan por, finalmente, conseguir pareja. Es un deseo que resuena año tras año y que por lo general, choca contra la escasa capacidad de compromiso que flota en el ambiente hoy en día.
Muchas personas perciben la idea del compromiso como una atadura, una percepción más que errónea si consideramos que comprometerse con alguien implica respeto mutuo, cuidado, acompañamiento en momentos felices y no tan felices. El compromiso es un término amplio que no pasa exclusivamente por la fidelidad. Pero así se entiende la mayoría de las veces.
Por otro lado, la necesidad de tener alguien al lado, muchas veces lleva a una entrega inmediata e incondicional al otro. Esto puede ser peligroso, ya que se tiende a idealizarlo y no verlo con objetividad. Cuanto más se eleva a un ídolo más rápida suele ser la caída y la desilusión. Después de todo, solo se trata de un hombre más.
La conjunción entre quienes tienen tendencia a la idealización y aquellos que pueden tener un cierto rasgo manipulatorio, lleva a la construcción de parejas donde la variable pasa por el sometimiento, con la consecuente resignación de quien idealiza: “después de todo es mejor que estar solo,” suelen decirse a manera de consuelo.
Estos aspectos ponen en juego los aspectos más inmaduros de la personalidad: la dependencia afectiva, el miedo a la soledad, la dominación como demostración de poder y el sometimiento como un rasgo masoquista.
En suma, está todo bien con desear una pareja para el año entrante, pero ¿qué estás dispuesto a hacer por vos mismo antes de que llegue el hombre de tu vida?
Es necesario revisar cuánto se está dispuesto a dar, sin perder la objetividad; entender que una relación amorosa no es una transacción donde uno da y va a recibir exactamente lo mismo; donde quien llega a nuestra vida lo hace con una historia previa, en la que pudo haber habido un gran amor o varios romances de corta duración; que la pareja tan anhelada y tan buscada es una construcción que requiere tiempo, confianza e inversión de afecto y tolerancia.
Muchos expresan el deseo de no estar solos pero no hacen ningún movimiento para dejar de estarlo, especialmente interno.
Por eso, antes de pedir tu deseo este fin de año, reflexioná en cómo estás preparado para recibir aquello que pedís. Y no construyas castillos en el aire antes de tener todos los ladrillos en tus manos.
Por un excelente 2012 a todos los lectores de La Otra Guía y hasta el año próximo.

Lic Luis Formaiano

domingo, 27 de noviembre de 2011

LA TRAMPA DE LA TETERA

En 1981, el cine alemán sorprendió al público con un crudo film sobre las “teteras”, su título era “Taxi Zum Klo” o “Taxi hacia el baño,” dirigida por Frank Ripploh. Hacia fines de los 80, el canadiense John Greyson presentaba “Pissoir” (conocida como “Urinal”), un policial en el que famosos artistas gay eran convocados para cuestionar la acción policial en un baño público.
Pero tal vez, la escena de tetera más erótica que ha entregado el cine es la que se ve en “Susurros en tus Oidos” (Prick up your ears), de Stephen Frears, donde la cámara muestra el baño desde un plano exterior en el momento en que uno de los hombres que está adentro con el escritor Joe Orton, rompe una débil bombita de luz y deja el baño a oscuras, librando a la imaginación del espectador lo que está sucediendo.
La fascinación que ejercen las teteras no es nueva, cada ciudad tiene su propio circuito y horarios. Lo que allí sucede está sujeto a códigos de silencio y miradas furtivas. Pero, seamos sinceros, no pasa gran cosa. Por lo general, es más un espacio de concreción de fantasías masturbatorias que un sitio para desplegar la amplia gama de prácticas sexuales, como sí lo permiten un sauna o un dark room.
La tetera ofrece la posibilidad de un contacto rápido, pero también aporta un alto nivel de adrenalina, ya que al estar de espaldas parado frente al mingitorio no puede verse lo que sucede en el resto del baño, y las personas van rotando, algunos se quedan un instante, pero otros se instalan y no abandonan su puesto, desde el cual esgrimen con orgullo su dotación para ser admirada, deseada y generalmente manipulada por una gran cantidad de manos. Allí se juega un placer efímero, que siempre busca más y que inevitablemente conduce a la insatisfacción. Y a un retorno a la tetera por más… y así, día tras día en un círculo de deseo interminable y tramposo.
Ajenos a la mirada de terceros, quienes hacen tetera son parte de un interminable desfile de gente que entra y sale del baño, pero hay miradas a las que no escapa ese incesante movimiento.
Se han conocido reportes de hombres que han sido abordados a la salida de una tetera por un sujeto que se dice ser policía y, a cambio de silenciar lo que ha visto, pide dinero. Esta clase de chantaje, que es más común de lo que se cree, pone a los integrantes de nuestra comunidad en riesgo de pasar un mal momento. Especialmente porque quienes se dedican a esto, trabajan sobre un cierto perfil que les da la pauta de que el sujeto al que intentan chantajear puede llegar a ser casado, por ejemplo. Y buscan comprar su silencio – o la amenaza de denuncia – con dinero.
¿Qué hacer en esos casos? Negar, negar todo. A pesar de que aún haya algunos edictos en vigencia, no hay manera de que comprueben que uno estuvo haciendo lo que dicen que uno estuvo haciendo. También es importante pedirle al supuesto “policía” su credencial identificatoria, pero lo más importante es demostrar seguridad y no temor, conocer los propios derechos.
Si el acoso persiste, acercarse a algunas de las organizaciones que defienden nuestros derechos para reportar el hecho, pero sin tener miedo. Es importante tener en mente que se trata de un mal viviente que busca que “se pague” por acciones que de acuerdo a los códigos de ciertas personas pueden resultar vergonzantes. Pero no hay de qué avergonzarse, somos criaturas sexuales y hacer tetera es una de las tantas conductas en las que se despliega nuestra sexualidad.

Lic Luis Formaiano

jueves, 8 de septiembre de 2011

HOMOSEXUALIDAD Y RELIGIÓN - UNA REFLEXIÓN

La reciente visita del Papa a España provocó una serie de airadas protestas, la Iglesia Católica siente que está perdiendo adeptos, mientras tanto no paran los escándalos que involucran a sacerdotes.



Las cosas han cambiado, pero la Iglesia Católica no se ha enterado. Si existe una institución en la que el reloj de la historia atrasa, es ésta. En esta época global donde las noticias viajan a la velocidad de la luz y donde lo privado casi ha dejado de serlo, la Iglesia se mantiene con códigos que no se condicen con la evolución cultural que se ha llevado a cabo en el mundo. Y es que en muchos aspectos, la Iglesia se ha mantenido apartada del mundo.
La sexualidad ha evolucionado y la diversidad se afianzó, el concepto tradicional de familia se modificó hasta incluir a las nuevas familias homo parentales. Pero la Iglesia sigue condenando la homosexualidad y ni que hablar de adopción de niños por parejas del mismo sexo, sosteniendo argumentos que son absolutamente fundamentalistas.
Por otro lado, siguen apareciendo causas – por abuso de menores - que involucran a sacerdotes, muchas de ellas de décadas atrás, en las que los ahora adultos se atreven a dar la cara y poner voz a sus relatos.
Tan lejos ha llegado esta institución que hasta ha negado que el profiláctico prevenga infecciones de transmisión sexual como el HIV, afirmando que el celibato es la mejor prevención. ¿Y la sexualidad placentera? Bien, gracias.
Por supuesto que estas pautas tan estrictas han provocado más de un revuelo en la conciencia de muchos creyentes, forzando a algunos a permanecer en el closet y a otros, a buscar vías alternativas de satisfacción sexual que no sean condenables (algo difícil, ya que hasta la masturbación está mal vista). Por eso me parece importante separar lo que es la Iglesia como Institución, con sus rígidas y perimidas normas y lo que es la creencia religiosa de cada uno. En realidad, si hay que rendirle cuentas a alguien es al propio Dios personal que mora en cada uno, éste puede tomar diferentes formas, puede ser la voz de la conciencia y puede llegar hasta la creencia más conmovedora, pero siempre se encuentra dentro del propio sujeto. Los sacerdotes son hombres, son seres humanos y aunque hayan hecho votos de castidad y fidelidad al Señor, no dejan de ser hombres ni seres humanos, sometidos a las pasiones y a los instintos a los que se encuentra sometido cualquier hijo de vecino.
Si algo ha de ser considerado antinatural no es la homosexualidad, sino la negación de la sexualidad, del sexo ejercido con placer y responsabilidad, del amor que dos hombres o dos mujeres le pueden profesar a quien ha sido abandonado por su madre biológica. Muchos estudios psicológicos dan por tierra con la teoría de que un varón adoptado por una pareja de hombres será homosexual o peor aún, corre el peligro de ser pervertido por sus padres. Ese pensamiento es prácticamente medieval, época donde muchas mujeres inocentes fueron quemadas por ser supuestamente brujas y pactar con el diablo. Algo de ese medievalismo aún se mantiene oculto entre las columnas de antiguas catedrales. Es importante vivir la propia sexualidad sin miedos ni culpas y sin tapujos, si es con amor mejor, sino, también está bien. El sexo es saludable y es parte de nuestra naturaleza. Las fantasías sexuales también lo son y pueden ser concretadas cuidándose y cuidando al otro. Quiero creer que nuestro Dios interno solo aspira a que seamos felices.
Lic Luis Formaiano

jueves, 4 de agosto de 2011

MAS SOBRE ADICCIONES

Este segundo artículo sobre adicciones se centra sobre el consumo de drogas y sus terribles consecuencias físicas y psíquicas que, en muchos casos conllevan riesgo de muerte.



La reciente muerte de la cantante Británica Amy Winehouse volvió a poner sobre el tapete una adicción padecida por millones, especialmente jóvenes: la adicción a todo tipo de drogas y sustancias que contribuyen a la alteración de los estados de conciencia.
En el caso de Winehouse y de tantas figuras famosas que han caído presas del consumo, uno se pregunta cómo quien supuestamente lo tiene todo, llámese fama, éxito, dinero; necesita aún algo más, y nunca nada parece alcanzar.
La respuesta es que ninguna de esas cosas vacuna contra el vacío y la droga es un recurso artificial que permite plantarse frente al mundo cuando dentro de la persona solo hay abismo. Tanto la frustración que produce la carencia como el exceso de satisfacción que produce tenerlo todo son por lo general el terreno ideal sobre el que se despliega una adicción. En la base se encuentra una escasa tolerancia a la frustración y una prevalencia del principio del placer sobre el principio de realidad.
Pero hay algo más, un agujero primario ocasionado por carencias tempranas que lleva a una sensación de desvalorización permanente.
Vivir con un adicto puede ser una experiencia terrible, ya que ninguna ayuda parece ser suficiente. Por lo general, a varias internaciones para desintoxicación, le siguen largas temporadas en granjas de recuperación. Lo que no es garantía de que no vaya a reincidir.
El mayor problema es que en muchas parejas el otro puede terminar siendo arrastrado al consumo, algo que generalmente hace por amor. Lo que se pierde de vista es lo enfermizo del lazo afectivo. Por eso es importante no perder la perspectiva: la adicción a las drogas es una patología y necesita tratamiento.
Quien consume por lo general sostiene la creencia de que puede dejar cuando quiera, que tiene pleno control sobre la situación, cuando en realidad es prisionero de la sustancia, además de desarrollar sólidos mecanismos de negación junto con la obnubilación de su conciencia moral, donde la mentira es solo el principio de la serie de factores que conforman la trama de esta patología.
Un riesgo adicional y que no es menor, pasa por compartir agujas, ya que esta es una de las vías de transmisión del virus del VIH.
Quien consume es solo un aspecto de un fenómeno complejo, donde lo individual se entronca con lo social y lo económico.
La droga es un negocio para muchos, que viven a costa del sufrimiento de quienes, tal vez, no cuentan con recursos internos suficientes para encarar la vida. Por eso es importante no discriminar al drogadicto, sino ofrecerle una red de contención y cuidado que lo rescate de su propio infierno personal.


Lic Luis Formaiano

miércoles, 29 de junio de 2011

EN MANOS DE UN MANIPULADOR

Muchas parejas establecen vínculos de carácter enfermizo, donde la relación se transforma en una jaula de la que parece no haber escapatoria.



Cada vez más, llegan a consulta personas que traen historias de pareja plagadas de sufrimiento. Aman, se entregan, confían pero terminan siendo víctimas de un manejo emocional por parte de su pareja que los transforma paulatinamente en víctimas. Se preguntan qué pasó con el idilio, con el encanto de los primeros tiempos y especialmente, cómo ese otro al que tan bien les parecía conocer se convirtió en una especie de monstruo que los domina y les siembra culpas por cosas que no han hecho.
La respuesta es que han caído en manos de un manipulador o, en una terminología más adecuada, un psicópata.
La personalidad del psicópata se caracteriza en principio por desplegar encantos y seducción, pueden mostrase solícitos e interesados en el otro, pero el objetivo final es conseguir un beneficio propio; ya que el otro no es considerado como sujeto sino como objeto. Y con un objeto se puede ser totalmente inhumano, cruel y posesivo.
Es que otra de las características que define este tipo de personalidad es su falta de empatía con el otro, de comprensión, sin embargo, son lo suficientemente inteligentes como para saber lo que el otro necesita, cuales son sus puntos débiles y desde ahí, manipularlo.
El psicópata se piensa a sí mismo como un héroe, altamente egocéntrico y desafectivo para con los demás, solo persigue la satisfacción personal sobre la que construye los mecanismos manipulativos.
El problema radica en lo difícil que es soltarse del cordón que el psicópata construye alrededor de su pareja, a quien somete precisamente porque sabe exactamente donde atacar. Solo debilitando aún más a quien ya de por sí puede tener una autoestima baja o un pobre concepto de sí mismo, el psicópata consigue establecer un vínculo de tipo utilitario y dependiente, donde el otro siente que no podría vivir sin ese otro que tan mal le hace.
Y se va dejando someter hasta que la relación se convierte en una jaula de la que parece no haber salida. El psicópata no tiene reparos en mentir abiertamente, ya que no siente culpa porque no posee juicio moral.
Y existe una razón aportada desde la neurobiología: su lóbulo prefrontal, donde radica la capacidad de empatía, carece de ésta, o sea, los estímulos que producen reacciones empáticas con los demás, en el psicópata no los producen.
El tema está en buscar ayuda profesional cuando se sospecha que la relación de pareja se ha establecido en estos términos, o sea, victimario y víctima. Mas allá del amor que se pueda sentir por ese otro tan seductor, más allá de los propios mecanismos de personalidad que deriven en ese horrible dicho popular que dice que siempre hay un roto para un descosido, está la posibilidad de comprender y aceptar que todos nos merecemos vínculos afectivos sanos, constructivos, de respeto mutuo, de confianza y seguridad.
O sea, la jaula tiene salida, solo hay que poder y, por supuesto, querer verla para poder hacer algo al respecto.

Lic Luis Formaiano

viernes, 27 de mayo de 2011

ADICCIONES

Toda adicción es un comportamiento compulsivo que tiene características de irrefrenable. ¿Cómo saber si se ha caído presa de una adicción?


Un día, de golpe, uno descubre ciertas modificaciones en su conducta que no puede manejar: éstas pueden ir desde no poder despegarse de la computadora hasta salir de compras y comprar hasta lo innecesario.
Por lo general, hay señales anticipatorias de advertencia, se siente que algo ha variado en intensidad y, como trasfondo, siempre existe una sensación de insatisfacción, aunque no se sabe muy bien qué se necesita satisfacer.
En este mundo globalizado donde nos crean necesidades todo el tiempo, también nos crean frustraciones todo el tiempo, ya que las mas de las veces aquello que se desea no está disponible o es inalcanzable.
Y en pos de llenar el vacío generado por la frustración, empiezan a manifestarse conductas que con el paso del tiempo se van reforzando hasta que quedamos atrapados en un círculo vicioso que siempre vuelve al punto de partida. La “tecnofilia” es una de las más comunes, la visión del mundo que ofrece la computadora, donde virtualmente todo es posible, seduce, secuestra y desvela a más de uno.
Existen millares de páginas de pornografía, pero un adicto a la computadora y a este material en particular, recorrerá cuanta pagina aparezca buscando, esperanzadamente, algo que no sabe muy bien que es. Pero le es imposible despegarse, siempre hay más, hasta el infinito. Y luego de varias horas, que por lo general se le quitan al sueño, terminará yéndose a dormir frustrado pero ansioso porque a la noche retomará esa búsqueda imposible.
En suma, será un comportamiento adictivo todo aquel que sea desmedido hasta el punto de hacerse cargo de nuestra vida sin que podamos hacer mucho para evitarlo, se impone. Y ahí su carácter compulsivo. Y ahí la necesidad de preguntarse, por lo general en un ámbito terapéutico, qué vacío se está intentando llenar con el exceso de pornografía, o de comida, o de trabajo, o de compras.
Este último, además de frustración, genera culpa, porque llega un momento en que no se sabe que hacer con tanta ropa, con tanto libro, con tanta música. Y así como se acumulan objetos también se acumulan deudas. Pero, no se puede parar.
Pero a no alarmarse ya que no cualquiera desarrolla un comportamiento adictivo, generalmente hay antecedentes vinculares tempranos donde juegan factores relacionados con experiencias de satisfacción, tolerancia a la frustración y autoestima.
Volveremos a este tema en otra oportunidad, ya que las adicciones descriptas mas arriba no ponen en peligro al sujeto como sí lo hacen las adicciones a sustancias, por ejemplo. Pero eso será tema de un futuro artículo.
Lic Luis Formaiano

lunes, 2 de mayo de 2011

EL ATAQUE DE CELOS

Cada vez son más frecuentes los casos de parejas que se separan porque uno de los dos cela al otro mas allá de los límites normales


La celotipia es una conducta destructiva, aunque parezca que esta no es una buena manera de comenzar un artículo. Pero tomemos el toro por las astas y admitámoslo, cada vez son más las parejas que están basando su vínculo en la desconfianza.
¿Es bueno celar? Desde una mirada que privilegie la autoestima, un poco de celos no viene mal, hace que uno se sienta valorado, cuidado, protegido imaginariamente hasta de las miradas más lascivas. Pero la contracara está en el sufrimiento de la persona que cela.
Los celos nacen, en principio, de la propia inseguridad. En algún lugar se siente que uno no es lo suficientemente bueno para darle a su pareja todo lo que debiera, entonces, por lógica, es probable que la pareja busque en otro lado aquello que, supuestamente, no recibe.
Esta errónea percepción está basada en la creencia que hay que estar mas de cien por cien para el otro, pero eso es un imposible, se está en todo lo que se pueda, entendiéndose que el otro va a valorar la presencia y el apoyo que uno pueda brindarle, sin olvidar que cada integrante de la pareja tiene una vida propia y necesita un margen de independencia para poder seguir creciendo como sujeto, más allá del crecimiento de ambos como pareja.
También se supone que los celos tienen un carácter proyectivo, quien cela no se atreve a admitir que tal vez alberga el deseo de estar con alguien más. Pero un deseo no implica el paso a la acción, y ¿que sería de nuestras vidas si nos quitasen la posibilidad de fantasear?
A veces, las fantasías provocan reacciones culpógenas, como si de solo pensar en otro, ese otro fuese a materializarse. Toda esta complicada operación mental termina proyectando ese deseo en la pareja y entonces, ya no es uno quien desea a otro sino la propia pareja.
Y allí comienza la búsqueda de pruebas. En otras épocas se revisaba un bolsillo, se olía un perfume no habitual, se interceptaba un llamado.
Hoy día, con los avances tecnológicos, se consiguen claves para ingresar a cuentas de mail o, pero aún, se cuestiona la presencia de ciertas personas en Facebook. Se ha sofisticado la sospecha, pero las pruebas que puedan encontrarse no siempre responderán a la realidad y se el celar se transforma en una obsesión, entonces la amenaza se verá hasta en el repartidor del delivery.
Nuestra mente puede llegar a ser como un caballo desbocado solo si se lo permitimos, tal vez, tendríamos que ejercer un poco más de control sobre nuestros pensamientos y albergar y trabajar sobre uno en especial: la confianza, no solo en uno mismo, como ser valioso, sino en ese otro que ha decidido compartir su vida con nosotros.
Lic Luis Formaiano

martes, 22 de marzo de 2011

SOBRE CLOSETS Y MANDATOS FAMILIARES

Cuando la salida del closet tiene consecuencias trágicas, que con el correr del tiempo, no terminan siendo tan terribles.

La última película del director Italo/Turco Ferzan Ozpetek vuelve a abordar la temática gay, centrándose esta vez en las consecuencias que puede tener salir del closet en el seno de una tradicional familia italiana. “Mine Vaganti” ha sido precedida de un gran éxito de crítica y público, ya que plantea un tema bastante común, dos hermanos gay, de los que se espera se hagan cargo de la fábrica de pastas de la familia, además de asegurar la descendencia y la continuidad del apellido.
Uno confiesa abruptamente su homosexualidad durante una cena familiar/empresarial y es expulsado de la casa, de la empresa y de la ciudad. De eso no se habla, por más que todo el entorno lo comente y lo sepa. El segundo hijo no sabe ni como ni cuando podrá hacer su propia salida, algo que se le facilita cuando es visitado en la casa de sus padres por un grupo de amigos, que no hacen mucho por ocultar su orientación sexual. Finalmente, sale – pero de otro closet – el del estudiante que mientras los padres creían que estudiaba economía en Roma, había escrito una novela y pensaba dedicarse a las letras.
En ambos casos se juega la desilusión, la no obediencia al mandato. Paradójicamente, el padre tiene una amante, con el conocimiento de la madre, cuya misión es llevar adelante la casa y ser una buena esposa y madre.
Este modelo de familia, que puede pensarse como estereotipado, es el que aún impera en gran parte de nuestra sociedad. ¿Por qué es censurable tener un hijo gay y no lo es engañar abiertamente a la esposa? ¿Porqué se validan ciertas conductas impropias y se censuran otras?
Creo que no hay que dejar de poner el acento en la importancia de no atarse a los mandatos, de experimentar la libertad de poder elegir y ser consecuente con esa elección, tenga las consecuencias que tenga, después de todo, vida hay una sola.
La abuela, personaje central y ejemplar de la película le dice al protagonista en un momento: “Si uno siempre hace lo que los otros dicen, no vale la pena vivir.” Nada más cierto, porque la vida que se vive tras una máscara es una vida elegida por los otros, una vida falsa, que no lleva más que a una eterna frustración y búsqueda de situaciones en la que pueda satisfacerse algo de ese deseo ahogado.
¿Cuántos hombres se casan por un mandato, por la mirada de la sociedad, por el qué dirán? ¿Cuántos hombres sacrifican su verdadero deseo por no enfrentar al otro, llámese padre o madre? ¿Cuántos hombres se ven forzados a llevar una doble vida para encontrar un rayo de luz que les permita experimentar el verdadero placer, cuando una vida matrimonial impuesta termina sofocándolos?
Esta película habla de la valentía de asumir el propio deseo, de desafiar las convenciones, de ejercer la libertad de forma adulta, no se trata de desobedecer a papá y mamá, se trata de escucharse a uno mismo y de darse los permisos correspondientes. Salir del closet, está relacionado con conductas pro salud. Y la película es clara en su mensaje, hacia el final, coincidiendo con la muerte de la abuela, todos, figuras del pasado y del presente, se encuentran en un gran baile, el baile de la vida. Ese baile que a diario nos convoca a todos, solo hay que estar atento al ritmo, para poder disfrutarlo con plenitud.


Lic Luis Formaiano

domingo, 20 de febrero de 2011

YO Y MI OTRO YO

La película “Cisne Negro” (Black Swan) – actualmente en cartel - muestra el lado más oscuro de la personalidad de un sujeto, ese otro yo que convive dentro nuestro y que, cuando no lo asumimos, puede traernos funestas consecuencias.

La bailarina que protagoniza la película ha tenido una rígida educación, su madre le recuerda que ha sacrificado su carrera para tenerla, y así, no deja de pasarle factura todo el tiempo, manteniéndola en un estado de virtual inocencia, casi como una pequeña niña.
La joven es un ejemplo de castidad y buena conducta, se presenta a una audición para El Lago de los Cisnes y obtiene el papel, pero falta algo, su “cisne negro,” su lado oscuro, su otro yo. Es aquí donde la película recuerda al cine de Polanski, ya que su negación desencadena alucinaciones visuales altamente perturbadoras y excelentemente logradas por el director.
Ese otro yo, que tanto rechaza y teme experimentar, aparece encarnado en la figura de una supuesta rival con quien fantasea una explícita escena de sexo lésbico. Pero esta contra cara de su bondad, también sufre los embates de su furia, originada por no poder ser completa, integrando en sí sus aspectos luminosos y sus aspectos oscuros. Y esto la lleva a lastimar y lastimarse.
Esta integración es una tarea que a todos nos compete en algún momento de nuestras vidas. Por lo general, aquello que tendemos a criticar o resaltar negativamente en el otro, es lo que no podemos reconocer en nosotros mismos, porque de hacerlo, creemos que podría destruirnos o restarnos valor ante nosotros mismos y ante los otros. Esta es la sombra que teoriza Carl G. Jung.
El tema que plantea la película no es menor, solo que la lucha encarnizada por seguir siendo buena termina alejando al personaje de sí misma, de su entorno y de la energía vital. Aún siguiendo duros mandatos maternos o paternos, no podemos crecer y evolucionar como personas sino lo hacemos de forma completa, esto es, con nuestra luz y nuestra oscuridad.
Podemos ir un paso más lejos aún, y, a partir de este concepto, tomar la homofobia como el temor a integrar aspectos “supuestamente oscuros” de nuestra personalidad.
Y precisamente, sorprende comprobar que la homofobia se encuentra más extendida en el ambiente gay que en el heterosexual, donde de alguna manera sería más comprensible: ¿a qué “macho” le gusta admitir que podría desear a otro hombre?, pero ¿porqué un sujeto gay tantas veces critica y rechaza a sus propios pares?. En otro artículo volveré al tema de la homofobia.
Pero ahora, ampliando aún más el concepto, es importante tener en cuenta que todo aquello que no estemos dispuestos a integrar será percibido como algo extraño y censurable, no permitiéndonos sentirnos completos y realizados como sujetos. No puede haber paraíso sin infierno, y la negación sostenida de ese infierno puede ocasionar que éste irrumpa desmesuradamente en nuestra vida, como le sucede al personaje de la película, cuyo destino final no voy a revelar, ya que recomiendo ampliamente que la vean y saquen sus propias conclusiones.

Lic Luis Formaiano
Psicólogo (UBA) - Arteterapeuta (IUNA)
Coordinador del Taller de Arteterapia para pvvs en Buenos Aires
Miembro Fundador Asociación Argentina de Arteterapia

domingo, 13 de febrero de 2011

MAMITA QUERIDA

¿Se puede decir que el varón gay tiene una relación especial con su madre? Este artículo explora la validez o no de tal afirmación.

Días pasados vi una película que me habían recomendado cuando estuve en España “Madre Amadísima”, un film Andaluz de Pilar Távora que – no exenta de estereotipos – explora la relación de un sujeto
gay con su madre, desde la infancia hasta la edad adulta, y termina, en un final conmovedor, demostrando que la Vírgen María o cualquiera de sus variaciones, es la representación y el lugar donde más vivo se halla el arquetipo materno.
Tal vez decir que un gay tiene una relación especial con su madre sea una generalización un tanto absurda. Creo que todo hombre, independientemente de su orientación sexual, tiene a su madre en un pedestal. La cultura popular nos aporta frases como “Con mi vieja no te metas”, o “Nadie cocina como mi vieja.” En muchos matrimonios, la esposa termina siendo una especie de copia carbónica de tantas madres que cocinan, lavan, planchan y crian hijos como nadie más podría hacerlo.
Claro, en el caso del varón gay, la relación con su madre tiene características especiales: si es hijo único, será quien se encargue de cuidar a su madre en su vejez, si tiene hermanos, al ser soltero, será quien se encargue de la misma tarea. De una u otra manera, se espera que el hijo gay se haga cargo, con las limitaciones a su propia vida privada que esto supone.
Si no lo hace, la sociedad lo condena y dice que es un hijo desagradecido, pero ¿es tan así? ¿Se puede condenar a alguien porque tiene una vida propia?.
Esa hermana o hermano casados por lo general se lavan las manos, asumiendo que su hermano gay se puede ocupar de todo ya que no tiene hijos que criar o una casa que llevar adelante. Pero se equivocan. Ni hay que tener hijos ni hay que tener la responsabilidad de llevar una casa adelante. Solo se trata de vivir. De vivir la propia vida con las coordenadas que esta tenga, incluyendo más o menos elementos, sin por eso ser mas valiosa y digna de consideración.
Y en estos tiempos, en los que la Ley de Matrimonio Igualitario ha cambiado tanto las cosas, el hijo varón gay, de hecho, tiene una familia propia, ahora legitimizada por ley. Por mucho que a ciertas personas les cueste asumirlo.
Volviendo a la película que mencionaba al comienzo del artículo, muchos se sentirán identificados con el personaje, ya que, en su adolescencia es llamado para cumplir el servicio militar en la España Franquista. Un interesante paralelo con nuestra propia dictadura militar, con la diferencia que la película no entra en el tema de las persecuciones, que bien hemos sufrido aquí – y no solo por orientación sexual – desde mediados de la década de los 70.
Creo que este es un tema que invita a la reflexión permanente porque no solo se trata de pensar el rol del hijo varón gay en la constelación familiar sino también su evolución, gracias a las leyes, en una sociedad que parece ser cada vez mas tolerante. Por lo que será necesario redefinir este rol, no solo el del hijo varón – único o con hermanos – con su madre, sino también con la sociedad en general. Recomiendo la visión de “Madre Amadísima”, estoy seguro que muchos encontrarán aspectos de su propia historia en la película.

Lic Luis Formaiano

lunes, 7 de febrero de 2011

EL DISCRETO ENCANTO DE LAS PERVERSIONES – PRIMERA PARTE

¿Qué son las perversiones? ¿A qué se considera una conducta perversa? Obviamente, el concepto ha cambiado mucho a través de los años, y ciertas conductas que habían sido calificadas como perversas en su época (la homosexualidad, por ejemplo), ya no lo son. ¿Cayeron en desuso las teorizaciones hechas por Freud hace más de un siglo atrás? Este es el primero de una serie de artículos que intenta revisar el concepto de perversión en el presente.



AL MARGEN DEL AMOR

Precisamente este es el significado de la palabra Parafilia, algo que está al margen del amor, ya que para hablar con más propiedad, sería conveniente utilizar el término indicado por el DSM-IV, o Manual de Criterios Diagnósticos, donde las parafilias forman parte de un cuadro más general definido como Trastornos Sexuales y de la Identidad Sexual.
Lo que en su época Freud definió como Perversión implicaba que, en una relación sexual, no se llegara al orgasmo por penetración genital con una persona del sexo opuesto, sino que el orgasmo se produjese bien quedándose en el estadio del juego previo o por medio de determinado tipo de objetos sexuales o de otras zonas corporales que no necesariamente tuviesen que ver con los genitales – de aquí que dentro de las perversiones se incluyera a la homosexualidad, y al sexo anal por ejemplo.
Tuvieron que pasar muchas décadas antes de que la homosexualidad fuese quitada del DSM y dejase de ser considerada como una conducta perversa o una enfermedad.

Dentro de las parafilias entonces, hoy nos ocuparemos del par sadismo – masoquismo, que en realidad, son dos conductas complementarias y simétricas, una caracterizada por la actividad y la otra por la pasividad.

PEGAME Y LLAMAME MARTA

¿Qué es el masoquismo? Son fantasías o impulsos sexuales o comportamientos que implican el hecho real de ser humillad@, atad@ o sometid@ a cualquier forma de sufrimiento, o sea, hablamos tanto del sufrimiento físico como del psíquico.
Podemos buscar las raíces de esa necesidad de ser sometid@ a una humillación o maltrato en tempranas épocas de la constitución de cada sujeto, pero esta conducta no aparece sola, sino que necesita su par complementario, el sadismo.
El sadismo, también se refiere a fantasías o impulsos sexuales o comportamientos que implican actos reales en los que ver sufrir, ya sea psicológicamente o físicamente al otro es sentido como sexualmente excitante.
Nuevamente, en la infancia, pueden verificarse conductas sádico/agresivas en etapas tempranas de la constitución del sujeto.
Pero mas allá de ambas definiciones, en la práctica, puede encontrarse un amplio abanico en que ambas conductas aparecen de una u otra manera en muchas relaciones vinculares, siendo un matiz que, a veces, hasta define la modalidad bajo la cual funciona una pareja.

PORQUE TE QUIERO TE APORREO

Muchas parejas, para funcionar, necesitan una cuota de ambas conductas, ya sea porque una de las variables que se pone en juego en cierto tipo de relaciones pasa por cuestiones del orden del poder – someter o ser sometid@ - o porque el par complementario actividad – pasividad se manifiesta mediante ciertas conductas o actitudes que buscan hacerse evidentes desde la pareja hacia el medio.
En estos casos, aparece una modalidad de funcionamiento que en sí, no sería perversa, siempre y cuando no traiga aparejado dolor o sufrimiento para ninguna de las partes.
En otros casos, que algunas de estas conductas se manifiesten durante el juego previo a una relación sexual agrega un condimento que prepara el terreno para una relación más plena, donde se “experimenta” o se ejercita un “como si” que aporta imaginación y hasta puede enriquecer el acto sexual mismo. Es importante que quede en claro que existe previo acuerdo en ciertas reglas, las que son parte de toda actividad lúdica.
En otros casos, ubicarse en el rol de “víctima” puede traer aparejados beneficios secundarios, como el hecho de que terceros estén pendientes de lo que le sucede a quien tanto sufre (aunque ese sufrimiento tenga un aspecto oculto de placer).


Lic Luis Formaiano
Psicólogo Clínico (UBA) – Arte Terapeuta (IUNA)
Coordinador de los Talleres de Arte Terapia para pvvs en Buenos Aires
Miembro fundador Asociación Argentina de Arteterapia

lunes, 17 de enero de 2011

FRANKENSTEIN NO USABA MSN

Los inconvenientes de armar un hombre a medida.

En el comienzo fue la mirada: un intercambio de palabras, un café y después, la pregunta de rigor: “¿Tenés lugar?”. La evaluación era simple y directa, el encuentro inicial de miradas decidía si se llegaba a la instancia de la pregunta. Además, había una ruta específica a lo largo de cuyo recorrido era posible “hacer un levante.” Pero todo eso fue antes de Internet, antes del msn, antes de la disección y el aplanamiento de las personas, o sea, antes de que éstas se convirtiesen en una fotografía de perfil, con una galería de fotos mostrando “partes.” Sería bueno preguntarse si poniendo todas las partes juntas se puede reconstruir una persona…
Esa pregunta se la hizo Mary Shelley cuando escribió su clásica obra “Frankenstein”, en Junio de 1816. Este relato de literatura gótica plantea la creación de un cuerpo viviente a partir de partes de diferentes cuerpos. La temática estaba acorde con una época en la que en los tratamientos médicos se utilizaba la galvanización y los filósofos se preguntaban sobre el origen de la vida en la tierra. A eso, se le sumaba el mito de Prometeo. Pero el resultado, en el caso de la novela, es el de la creación de un monstruo, si bien esa no había sido la intención original de su creador, quien dice “Sus miembros eran proporcionados, y había elegido sus rasgos como los de un ser hermoso.” Ciento sesenta años después, ese ser hermoso fue corporizado por el teatro primero y por el cine despues: el mito de Frankenstein fue retomado en un espectáculo icónico, el “Rocky Horror Show”, cuya versión cinematográfica dirigió Jim Sharman. Aquí, el monstruo se transformó en un espectacular y musculoso rubio de ojos celestes vestido solo con un ajustado bañador plateado y el Doctor Frankenstein devino un científico travestido, interpretado magistralmente por Tim Curry. Pero aún faltaban dos décadas para que cada uno, desde su casa, y en un casi total anonimato pudiera crear su propio Prometeo – a medida.
E Internet hizo el milagro
En el pasado, la magia consistía en imaginar lo que habría debajo de la ropa de aquel a quien acabábamos de conocer, lo que permitía la posibilidad de poner en marcha algo del orden de la seducción y el erotismo y así, alimentar el deseo. En un encuentro cara a cara era imposible ocultar las imperfecciones, ya que vida no tiene Photoshop. Por lo tanto, el otro era ese a quien veíamos sentado frente nuestro, a quien habíamos elegido al verlo pasar por nuestro lado y girar la cabeza para buscar su mirada y establecer contacto. Al sostener su mirada en la charla de café, al sentir su pierna rozar la nuestra, se construía un circuito imaginario de comunicación que decía más que cualquier palabra. Claro, como los tiempos eran otros, no podía hacerse demasiado despliegue en público, pero, por otro lado, no había demasiado riesgo en invitar al otro a tu casa y hasta proponerle que se quedara a pasar la noche. Todo poseía el intrigante encanto de conocer a alguien paulatinamente, como si se pelara una cebolla y cada capa revelara un aspecto de ese ser de carne y hueso, real, completo.
En la actualidad, la comunicación virtual permite construir al otro a partir de un discurso escrito, una imagen fragmentada y un deseo que ahora tiene la posibilidad de armar el perfil del hombre perfecto. Sabiendo lo que uno quiere, los sitios de encuentro virtuales permiten elegir cada detalle: rango de edad, altura, peso, color de piel, ojos o cabello, rol… eliminando así el factor sorpresa. Si ya está todo dicho y visto desde el comienzo, ¿Qué es lo que sostiene el deseo?
Tal vez habría que pensar en la cantidad de encuentros que terminan en un plantón, porque al llegar a la cita se ve al otro parado en la esquina acordada, pero se descubre que la foto del perfil distaba de ser actual, que el peso no podía ser el declarado – y hasta por los movimientos, seguro que el rol no era el que el perfil indicaba. A la pregunta ¿Esto es lo que elegí por pantalla?, la respuesta era la frustración y el inicio de una nueva búsqueda. Tal vez, ahora, como conclusión, y reflotando la pregunta del párrafo anterior, lo que sostiene el deseo sea simplemente eso: buscar y buscar y buscar, un ideal que está en algún lugar, y que, precisamente por ser ideal, no está en ninguna parte, solo en la virtualidad nuestra de todos los días.

Lic Luis Formaiano
Psicólogo (UBA) - Especialista en Arteterapia (IUNA)
Coordinador del Taller de Arteterapia para pvvs
Miembro fundador Asociación Argentina de Arteterapia

Ilustración: "De cara al mundo", obra de Luis Formaiano

domingo, 9 de enero de 2011

SIN FOTO NO CONTESTO

Sobre algunos de los peligros que plantea el anonimato virtual

Todos coincidimos en que, entre las nuevas formas de relacionarse, la virtualidad ocupa un lugar de privilegio. Privilegio fundamentalmente otorgado por la rapidez en la ejecución de un encuentro, si cierta noche se busca algo rápido, se lo encuentra en un par de clicks sobre perfiles acordes al gusto de cada uno.
Si bien a menudo se publican mensajes que dicen “sin foto no contesto”, la necesidad tiene cara de hereje y cuando el deseo apremia, tal condición puede ser obviada en pos de una rápida satisfacción.
Pero esta rapidez conlleva la posibilidad de caer en una trampa. Con frecuencia se escuchan historias de chicos que han concurrido a un encuentro o que han recibido a alguien en su casa y que, luego de un período en el que no recuerdan qué sucedió, despiertan en la cama de un hospital sufriendo los efectos de una poderosa droga.
Dicha droga se llama Escopolamina y es un alcaloide tropánico que se halla presente en una amplia variedad de plantas. Suministrada en altas dosis puede producir desde delirios hasta parálisis y, en casos extremos, la muerte. Pero el efecto más peligroso es el de la amnesia.
Los efectos de esta droga, en cantidades mínimas, producen dificultad para tragar y hablar, hipertensión, alta temperatura, episodios de ceguera y, como se mencionó anteriormente, falta de registro o amnesia temporal.
Se han reportado casos de sujetos que recuerdan haber estado hablando con la persona que acababan de conocer y de pronto, no saben cómo, despertaron tirados en el suelo de su departamento al día siguiente. También se conocieron casos en los que se hallaban en un café y también sin saber cómo, despertaron en su departamento; pero, en ambas situaciones, el departamento había sido vaciado…
Es que la Escopolamina puede ser fácilmente disuelta en bebidas, mezclada con alimentos o incluida en un cigarrillo de los que se enrollan. Debe descartarse el mito que ha circulado respecto a que papeles, volantes u objetos impregnados con la droga – como un pañuelo sacudido frente a la potencial víctima- producen el fatídico resultado que lleva a un robo. La droga tiene que ser ingerida o inhalada para ser efectiva.
Pero, una vez acontecido el hecho, ¿Cómo se localiza al delincuente? En realidad, es casi imposible. Un nick es simplemente eso, un nick, detrás del cual puede haber un nombre, que puede ocultar otro nombre y hasta las señas descriptas en el perfil pueden ser modificadas y las fotos cambiadas “disolviendo”, como por arte de magia, a aquel con el que se tuvo la fatídica cita.
Muchos seguramente conocemos a alguien a quien le ha ocurrido esto, solo se trata de estar atento y ser precavido ante un encuentro que pudo haberse concretado en minutos, pero que deja secuelas que duran varios días y una sensación de vulnerabilidad y exposición que, a menudo, solo se comparte con un reducido grupo de amigos. Porque, en realidad, ¿quién podría llegar a entender lo que somos capaces de hacer cuando el deseo apremia?

Lic Luis Formaiano
Psicólogo (UBA) - Arteterapeuta (IUNA)
Coordinador del taller de arteterapia para pvvs
Miembro Fundador Asociación Argentina de Arteterapia

jueves, 6 de enero de 2011

EL DESEO EN LA PAREJA

Cuando una pareja se ha mantenido por muchos años, las más de las veces la atracción sexual inicial parece declinar. Muchas parejas sienten que sin sexo la relación pierde intensidad. ¿Acaso el amor no alcanza? Amor y sexo, ¿entonces van de la mano? Este artículo intenta explorar estas dos variables que provocan fluctuaciones en toda pareja y que en muchos casos pueden contribuir a su disolución.

Consumidos por el fuego
Esa química tan especial que hace que una persona sea atractiva para otra, se consuma en la relación sexual. La primera pregunta que surge es: ¿tener sexo es lo mismo que hacer el amor? Creo que tener sexo puede ser visto como la satisfacción de una necesidad biológica, un desahogo, hacer el amor incluye componentes de ternura que hace que esa relación sexual sea especial y diferente de otras. Y si hacemos el amor y hay ternura, hay posibilidades de que algo germine más allá de lo físico.
En los inicios de una pareja, el sexo tiene visos de descubrimiento y exploración mutua, no solo de los gustos de nuestro/a compañer@ sino del territorio que ha comenzado a desplegarse en nuestra cama con regularidad. Ese otro cuerpo, a imagen y semejanza del nuestro, con los mismo órganos genitales que el nuestro, pero con características propias, es como un espejo en el que podemos reconocernos y reaprehendernos como sujetos.
Las primeras relaciones sexuales de una pareja se caracterizan por la frecuencia, cada noche parece querer avanzarse un capítulo más de este inmenso libro que es la vida y las particularidades de quien se ha convertido en nuestra pareja.
Paulatinamente, la pareja va incorporando elementos de su medio que la matizan y así, va creciendo y cimentándose, tejiendo una historia común donde el deseo se mantiene pero ya no es el único conector, como lo fue en sus inicios.
Este, por supuesto, no es un único modelo de inicio de pareja, hay quienes prefieren una fase de conocimiento que no involucre al cuerpo y solo despues de algún tiempo, acceden a tener una relación sexual.

Reciclaje

En un período que no puede ser definido temporalmente ya que depende de las características de cada pareja en particular, el paso del tiempo comienza a influir en el deseo. Este empieza a declinar, el amor se sostiene, la atracción sigue estando, pero las “ganas de hacer el amor” se espacian y muchas veces caen abruptamente. ¿Qué está sucediendo? Lo que era de esperarse, el deseo nunca puede sostener su intensidad de manera indefinida, necesariamente se modifica y cada uno deberá encontrar nuevas formas para seguir manteniéndolo vivo. El deseo es una fuerza de empuje, un motor, que posee tantas diversificaciones como intereses tenga el ser humano, puede focalizarse en un único aspecto durante un tiempo, pero después pide más, pide abrirse, e incorporar nuevas formas de satisfacción (en realidad es condición necesaria que encuentre satisfacción en otras áreas, sino no podrá haber crecimiento personal). Hay que reinventar el deseo por el otro/la otra, pero, por sobre todo, este tema debe ser hablado por la pareja – como cualquier otro tema que ataña a su continuidad –ya que una pareja ya que muchas veces esta disminución del deseo, imaginariamente, se percibe como una disminución de afecto.

Redescubriendo el territorio



Pero no solo el deseo sufre modificaciones, los cuerpos, el aspecto físico, también cambia y esto hace necesario “revisitarlos”, algo que se hace de a dos. Es como volver a un lugar en el que no hemos estado por mucho tiempo y clama por una nueva mirada. Encontrar la reconexión con un territorio conocido pero cuya geografía se ha modificado lleva a redescrubrirlo, con nuestras manos, con nuestros labios, y, por que no, cambiándolo de contexto. Una noche en un hotel, despues de una salida especial es una alternativa interesante. En otros casos, funciona incorporar “juguetes eróticos” que permiten instalar un espacio lúdico-sexual. Pero se haga lo que se haga, nunca hay que perder de vista que el sexo es una parte más de la relación, nunca la principal. Cuando dos vidas deciden unirse para llevar a cabo un proyecto de pareja, el amor es siempre el sostén primordial, con todo lo que trae consigo: respeto, tolerancia, capacidad de espera, comprensión.
El deseo sexual que clama por satisfacción inmediata, el “sexo express” de por vida, puede ser pensado como una compulsión que reactualiza formas de satisfacción muy primarias. Por supuesto que también es válido como modelo de vida, pero no permite “construir”, es viajar sin llegar nunca y por eso, la queja que frecuentemente se escucha sobre la sensación de vacío que en general sigue a cada encuentro. Este modelo y la incorporación de terceros a una pareja (la pareja abierta) serán tema de próximas notas.

Lic Luis Formaiano
Psicólogo Clínico (UBA) – Arte Terapeuta (IUNA)
Coordinador de los talleres de Arte Terapia para pvvs en Buenos Aires
Miembro Fundador Asociación Argentina de Arteterapia

miércoles, 5 de enero de 2011

ASUMIENDO TU SEXUALIDAD SIN MIEDOS

“¿Ser como siento que quiero ser o no ser como siento que quiero ser? Esa es la cuestión.” Parafraseando a Shakespeare nos encontramos con un dilema que se plantea en términos mucho más amplios: elegir la vida que quiero vivir asumiendo mi sexualidad sin miedos.

Introducción

Elegir la vida que quiero vivir es una tarea nada fácil si consideramos cuánto nos condiciona la sociedad en la que vivimos, aunque el primer condicionamiento parte de nuestro grupo familiar primario: nuestros padres.
Ellos depositan en cada hijo un ideal y un mandato: el nene será como su padre, crecerá, se pondrá de novio, se casará y tendrá un hijo que perpetúe el apellido. La nena, seguirá el mismo recorrido, y cumplirá con el rol que supuestamente toda mujer anhela desempeñar: ser madre.
Cuando este plan no se cumple, los padres se preguntan: ¿en qué fallamos?
En realidad no se trata de repartir culpas ni responsabilidades sino de entender que ese hijo/a que han traído al mundo es un ser autónomo, que algún día tendrá la capacidad de decidir por sí mism@ qué clase de vida quiere tener, qué clase de sexualidad quiere vivir.
Pero, la pregunta que se hacen los padres, repercute en los hijos – si éstos asumen una sexualidad distinta a la esperada - generando una culpa que, en muchos casos, los obliga a construirse una máscara y desempeñar un rol que no sienten como propio.
¿Cuántos hombres y mujeres se han casado y procreado para sostener un ideal? ¿Cuántos, como consecuencia de este acto, se han desdoblado y se han visto compelidos a vivir una doble vida? ¿Cuántos, a partir de esta frustración, han hecho propio un discurso ajeno, de carácter homofóbico?
Y todo por sostener un ideal que ni siquiera es el propio.

Soy como soy

La sociedad actual no es la misma sociedad en que crecieron nuestros padres, pero si bien ha evolucionado, en el terreno de la sexualidad todavía hay muchas batallas por librar: Sin embargo, hoy día, “asumirte” o “salir del closet” es mucho menos traumático – a nivel social – de lo que era en un pasado no tan lejano.
Asumir tu sexualidad es un proceso, a veces lento, que comienza con la propia aceptación, que generalmente se da luego de un período exploratorio. Si sos hombre y te gusta otro hombre, o si sos mujer y te sentís atraída por otra mujer, no sos diferente, sos singular, y reafirmarte en esa singularidad es fortalecerte como dueñ@ de tu propia vida.
Y en tanto dueñ@ de tu propia vida no es necesario que corras a contarle a papá y mamá que los planes que ellos tenían para vos no van a poder cumplirse, al menos en los términos en que ellos esperaban que se cumpliesen.
Siempre va a llegar el momento álgido en que uno de tus padres te pregunte: ¿en qué andas? Es tu prerrogativa decidir contarles en ese momento o postergarlo para otra oportunidad. Primero tenés que haberte aceptado vos mism@, así, sin reservas, sin miedos, sin culpas.
Por lo general, el primer receptor de tu confesión puede ser un amigo íntimo; si te rechaza, entonces no era tan amigo como decía ser: ninguna amistad puede estar condicionada por la variable de la orientación sexual. Vos sos mucho más que tu sexualidad, aunque ésta permee toda tu existencia.
Paulatinamente, vas a encontrar espacios en los cuales compartir tus propias experiencias y escuchar las experiencias de otros, eso va a ayudarte a fortalecerte porque vas a comprender que no estás sol@, que hay much@s que están haciendo tu mismo recorrido.
El miedo es una construcción imaginaria, por lo general paralizante, que tiene más que ver con voces y discursos internalizados (muchos de los cuales forman la base del Super Yo), con un “deber ser” teñido de moralina. Lo que cuenta es tu deseo, allí no hay posibilidad de máscara, el deseo es el motor que nos mueve a todos y no hay manera de engañarlo (aunque sí hay muchas maneras de engañarte, pretendiendo, por miedo, que el deseo no está puesto donde sentís que está puesto).
Por eso, sos libre de elegir cómo y con quién querés vivir tu sexualidad y de asumirla sin miedos, con todo lo que eso implica, de cara a la sociedad, una sociedad que cada vez más, está considerando nuevos modelos de familia.

Lic Luis Formaiano
Psicólogo Clínico (UBA) – Arte Terapeuta (IUNA)
Coordinador de los talleres de Arte Terapia para pvvs en Buenos Aires
Miembro Fundador Asociación Argentina de Arte Terapia