Cada vez son más frecuentes los casos de parejas que se separan porque uno de los dos cela al otro mas allá de los límites normales
La celotipia es una conducta destructiva, aunque parezca que esta no es una buena manera de comenzar un artículo. Pero tomemos el toro por las astas y admitámoslo, cada vez son más las parejas que están basando su vínculo en la desconfianza.
¿Es bueno celar? Desde una mirada que privilegie la autoestima, un poco de celos no viene mal, hace que uno se sienta valorado, cuidado, protegido imaginariamente hasta de las miradas más lascivas. Pero la contracara está en el sufrimiento de la persona que cela.
Los celos nacen, en principio, de la propia inseguridad. En algún lugar se siente que uno no es lo suficientemente bueno para darle a su pareja todo lo que debiera, entonces, por lógica, es probable que la pareja busque en otro lado aquello que, supuestamente, no recibe.
Esta errónea percepción está basada en la creencia que hay que estar mas de cien por cien para el otro, pero eso es un imposible, se está en todo lo que se pueda, entendiéndose que el otro va a valorar la presencia y el apoyo que uno pueda brindarle, sin olvidar que cada integrante de la pareja tiene una vida propia y necesita un margen de independencia para poder seguir creciendo como sujeto, más allá del crecimiento de ambos como pareja.
También se supone que los celos tienen un carácter proyectivo, quien cela no se atreve a admitir que tal vez alberga el deseo de estar con alguien más. Pero un deseo no implica el paso a la acción, y ¿que sería de nuestras vidas si nos quitasen la posibilidad de fantasear?
A veces, las fantasías provocan reacciones culpógenas, como si de solo pensar en otro, ese otro fuese a materializarse. Toda esta complicada operación mental termina proyectando ese deseo en la pareja y entonces, ya no es uno quien desea a otro sino la propia pareja.
Y allí comienza la búsqueda de pruebas. En otras épocas se revisaba un bolsillo, se olía un perfume no habitual, se interceptaba un llamado.
Hoy día, con los avances tecnológicos, se consiguen claves para ingresar a cuentas de mail o, pero aún, se cuestiona la presencia de ciertas personas en Facebook. Se ha sofisticado la sospecha, pero las pruebas que puedan encontrarse no siempre responderán a la realidad y se el celar se transforma en una obsesión, entonces la amenaza se verá hasta en el repartidor del delivery.
Nuestra mente puede llegar a ser como un caballo desbocado solo si se lo permitimos, tal vez, tendríamos que ejercer un poco más de control sobre nuestros pensamientos y albergar y trabajar sobre uno en especial: la confianza, no solo en uno mismo, como ser valioso, sino en ese otro que ha decidido compartir su vida con nosotros.
Lic Luis Formaiano

No hay comentarios:
Publicar un comentario