En estos últimos años ha crecido la cantidad de casos de Hepatitis C, esta patología, con sus variedades A, B, D, E, F y G ha cobrado relevancia inusitada, tanto que cada 28 de Julio se celebra el Día Mundial contra la Hepatitis.
La hepatitis puede tener tres tipos de causas: infecciosa, inmunitaria y tóxica. En todos los casos se trata de una afección que inflama el hígado. Entre las infecciosas o virales se encuentran las más comunes, la A, B y C.
La hepatitis A está asociada a pobres condiciones de higiene en el propio hábitat, pero también se transmite por contacto con la materia fecal de otra persona infectada o por el consumo de vegetales lavados con aguas contaminadas y cualquiera puede contraerla. Se produce fundamentalmente en áreas con bajo grado de desarrollo socio-económico.
La hepatitis B se transmite por sangre o por relaciones sexuales sin preservativo por parte de un portador sano del virus tipo B o por una persona en la que la afección se encuentra activa.
La hepatitis C se transmite también por sangre y en aquellas relaciones sexuales en las que exista sangrado, pero también practicando anilingus en un tracto anal con fisuras, con restos de material fecal (que produce la infección de hepatitis A y B – por la cantidad de virus o bacterias activas en esta zona). Quien lo practica, por otro lado, puede tener pequeñas heridas en los labios y en el paladar, incrementándose la posibilidades de contraer no solo hepatitis, sino también HPV, gonorrea y herpes, entre otros. Otras vías de transmisión son el compartir agujas (entre los UDIs – usuarios de drogas intravenosas), el compartir los inhaladores en el caso de ingesta de cocaína, piercing, transmisión madre – hijo. Se cronifica, tanto, que se puede vivir entre 20 y 30 años sin que se observen alteraciones significativas en los marcadores hepáticos. Pero, pasado este período, y según las condiciones inmunológicas de la persona infectada, puede aparecer una fibrosis que conlleve, con el tiempo a un cáncer de hígado.
El tratamiento contra la hepatitis C ha pegado un gran salto últimamente, ya que hasta hace muy poco solo se contaba con la combinación entre el Interferón (por vía subcutánea) y la Rivabirina (por vía oral). El Telaprevir y Boceprevir se han añadido a los dos anteriores, logrando una respuesta positiva al tratamiento que antes se fijaba en el 50% de los casos y ahora se ubica en un 80%, por lo que este hallazgo es muy esperanzador. Ambas drogas se han comenzado a utilizar en pacientes que han fracasado en un primer tratamiento con Interferón y Rivabirina.
En cuanto a la hepatitis D, necesita del virus de la B para sobrevivir, y la E, se transmite de la misma manera que la A. Los virus F y G, son los menos estudiados y los últimos que han sido descriptos.
Lic Luis Formaiano

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