¿Se puede decir que el varón gay tiene una relación especial con su madre? Este artículo explora la validez o no de tal afirmación.
Días pasados vi una película que me habían recomendado cuando estuve en España “Madre Amadísima”, un film Andaluz de Pilar Távora que – no exenta de estereotipos – explora la relación de un sujetogay con su madre, desde la infancia hasta la edad adulta, y termina, en un final conmovedor, demostrando que la Vírgen María o cualquiera de sus variaciones, es la representación y el lugar donde más vivo se halla el arquetipo materno.
Tal vez decir que un gay tiene una relación especial con su madre sea una generalización un tanto absurda. Creo que todo hombre, independientemente de su orientación sexual, tiene a su madre en un pedestal. La cultura popular nos aporta frases como “Con mi vieja no te metas”, o “Nadie cocina como mi vieja.” En muchos matrimonios, la esposa termina siendo una especie de copia carbónica de tantas madres que cocinan, lavan, planchan y crian hijos como nadie más podría hacerlo.
Claro, en el caso del varón gay, la relación con su madre tiene características especiales: si es hijo único, será quien se encargue de cuidar a su madre en su vejez, si tiene hermanos, al ser soltero, será quien se encargue de la misma tarea. De una u otra manera, se espera que el hijo gay se haga cargo, con las limitaciones a su propia vida privada que esto supone.
Si no lo hace, la sociedad lo condena y dice que es un hijo desagradecido, pero ¿es tan así? ¿Se puede condenar a alguien porque tiene una vida propia?.
Esa hermana o hermano casados por lo general se lavan las manos, asumiendo que su hermano gay se puede ocupar de todo ya que no tiene hijos que criar o una casa que llevar adelante. Pero se equivocan. Ni hay que tener hijos ni hay que tener la responsabilidad de llevar una casa adelante. Solo se trata de vivir. De vivir la propia vida con las coordenadas que esta tenga, incluyendo más o menos elementos, sin por eso ser mas valiosa y digna de consideración.
Y en estos tiempos, en los que la Ley de Matrimonio Igualitario ha cambiado tanto las cosas, el hijo varón gay, de hecho, tiene una familia propia, ahora legitimizada por ley. Por mucho que a ciertas personas les cueste asumirlo.
Volviendo a la película que mencionaba al comienzo del artículo, muchos se sentirán identificados con el personaje, ya que, en su adolescencia es llamado para cumplir el servicio militar en la España Franquista. Un interesante paralelo con nuestra propia dictadura militar, con la diferencia que la película no entra en el tema de las persecuciones, que bien hemos sufrido aquí – y no solo por orientación sexual – desde mediados de la década de los 70.
Creo que este es un tema que invita a la reflexión permanente porque no solo se trata de pensar el rol del hijo varón gay en la constelación familiar sino también su evolución, gracias a las leyes, en una sociedad que parece ser cada vez mas tolerante. Por lo que será necesario redefinir este rol, no solo el del hijo varón – único o con hermanos – con su madre, sino también con la sociedad en general. Recomiendo la visión de “Madre Amadísima”, estoy seguro que muchos encontrarán aspectos de su propia historia en la película.
Lic Luis Formaiano

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